DIÁLOGO EN UN HOTEL


Recepcionista:  Buenas tardes, bienvenida al Hotel Real Mirador.

Cliente:  Buenas tardes. Tengo una reserva a nombre de Luisa Herrera.

Recepcionista:  Muy bien, señora Herrera. Permítame  su identificación y comprobaré la reserva.

Cliente:  Aquí la tiene.

Recepcionista:  Gracias. Todo está correcto. Firme  aquí cuando pueda.

Cliente:  Claro.

Recepcionista:  Perfecto. Su habitación ya está lista. Siga al botones, por favor; él le acompañará a su habitación.

Cliente:  Muy amable.

Recepcionista:  Si necesita algo durante su estancia, marque recepción. Con gusto le atenderemos.

Imperativo

de cortesía

En muchas situaciones —especialmente formales— dar una orden directa puede sonar demasiado brusco o autoritario. Por eso, el español usa varios recursos para suavizar la fuerza del imperativo y convertirlo en una petición cortés.


Dos de los recuros más utilizadoson son:

  • Usar usted o ustedes cambia la forma verbal  automáticamente del imperativo al subjuntivo, que es menos directo y suena más respetuoso.
  • Añadir por favor es probablemente el recurso más sencillo y universal para suavizar la fuerza del imperativo. Funciona tanto en registros formales como informales y es completamente aceptado en cualquier situación.

Imperativo

para invitar

Aunque el imperativo suele describirse como el “modo de las órdenes”, en español su función es mucho más amplia. Una de sus funciones más importantes es expresar invitaciones, advertencias amistosas, e incluso gestos de empatía.


Esta versatilidad se debe a la manera en que funciona la cortesía lingüística en español, que no es idéntica a la del inglés u otras lenguas.

AMIGOS


Lina:  ¡Hola, Carlos! Ven y te invito a un café en un bar que conozco.

Carlos:  ¡Hola, Lina! ¿Ahora?

Lina:  Sí, vayamos y relajémonos un rato.

Carlos: Jajaja, está bien, voy

...


Lina: Sentémonos allí, prueba el café que hacen aquí, está espectacular.

Carlos:  ¡Mmm, qué rico! Gracias por invitarme.

Lina:  De nada, y ... cuéntame ¿qué te pasó el otro día con tu vecina?

Carlos:  Si, mira,  lo ha publicado en su Instagram y todo.

ESTUDIANTES


Carlos:  Estoy atascado con este ejercicio de matemáticas, no me sale nada.

Sofía:  A ver… mira, empieza por resolver esta parte de aquí primero.

Carlos:  ¿Sí? Pensé que era mejor hacerlo al revés.

Sofía:  No, prueba así. Haz esta operación y después seguimos con lo demás.
Carlos:  Vale, voy.
Sofía:  Eso es. Y cuando termines, repasa los pasos por si te saltaste algo.

Carlos:  ¡Oye, funciona! Gracias.

Sofía:  De nada. Si te bloqueas otra vez, avísame.

Imperativo

para sugerir

El imperativo para hacer sugerencias no suena autoritario, sino que se percibe como un consejo o propuesta amistosa. Su interpretación depende del contexto y la relación entre los hablantes: entre amigos o familiares resulta natural y cercano, mientras que en situaciones formales puede suavizarse con “por favor” o expresiones condicionales.


Además, permite transmitir espontaneidad y claridad, ofreciendo orientación directa sin perder cordialidad.

Imperativo para animar y exhortar

En español, el imperativo también puede usarse para exhortar (invitar firmemente) y para animar (motivar).


  • IMPERATIVO DE EXHORACIÓN:  Se usa en 1ª persona del plural (forma del subjuntivo) para animar a un grupo incluyéndote a ti mismo.
  • IMPERATIVO PARA MOTIVAR: Es más directo para motivar a alguien a seguir, esforzarse o no rendirse. La idea no es mandar, sino alentar.

EQUIPO FEMENINO DE RUGBY


Entrenadora:  Chicas, quedan cinco minutos y necesitamos mantener la posesión.

Martina (exhortación): Corramos juntas hacia adelante y pasémonos el balón rápido.

Lucía (exhortación): Formemos bien la línea y cubramos a todos los rivales.

Entrenadora (ánimo):  ¡Vamos, que podéis!

Martina (ánimo):  ¡No os rindáis, seguid empujando en el scrum!

Lucía (ánimo): ¡Dale Clara, que ya casi llegamos a la línea de try!