ESTUDIANTE DE ESPAÑOL Y

SU PROFESORA


— Tom: Marta, necesito tu ayuda urgente.
— Marta:
¿Sí? ¿Tan grave ha sido? ¿Qué ha ocurrido?

— Tom: Acabo de decir “estoy embarazado” en vez de “estoy avergonzado”.
— Marta:
(ríe) ¡No pasa nada! En español eso nos pasa a todos… bueno, a casi todos.
— Tom:
Menos mal. Entonces, “avergonzado” es para sentir vergüenza, ¿verdad?
— Marta:
Exacto. Mejor no utilices “embarazado” mucho.
— Tom:
Gracias. En mi país tenemos miedo de cometer errores, aquí os reís y ya.
— Marta:
Para eso están los amigos y las clases de español. Equivocarse es parte del aprendizaje. Además, tus errores nos alegran el descanso.
— Tom:
Me alegra ser útil. Prometo cometer menos errores… o al menos otros diferentes.
— Marta:
Pues muchas gracias. Va a ser divertido.

Cortesía 

positiva

La cortesía positiva se centra en crear cercanía, confianza y una relación agradable  entre los interlocutores. Se utiliza sobre todo en contextos informales o cuando ya existe algún tipo de vínculo, como entre amigos, compañeros de clase o colegas de trabajo.


Su lenguaje suele ser más directo, cálido y expresivo, e incluye muestras de apoyo, empatía, humor o elogios, como “No pasa nada”, “Claro que te ayudo” o “Lo estás haciendo muy bien”. El objetivo es reforzar la relación social, hacer que la otra persona se sienta valorada y generar un ambiente cómodo y cooperativo donde la comunicación fluya con naturalidad.


Cortesía 

negativa


La cortesía negativa se emplea cuando una persona quiere mostrarse respetuosa y cuidadosa con la libertad y el espacio del otro.

 

Es muy frecuente en situaciones formales o cuando no existe confianza, por ejemplo al hablar con autoridades, profesores, personas mayores o desconocidos. Este tipo de cortesía se caracteriza por el uso de disculpas, expresiones indirectas y un tono prudente, como “Disculpe que lo moleste”, “¿Sería tan amable de…?” o “Si no es mucha molestia”.


El objetivo principal es no imponer, minimizar la posible incomodidad y demostrar consideración hacia la otra persona, incluso si eso implica hablar de forma más larga o menos directa.

CLASE DE HISTORIA DEL ARTE

CONTEXTO: En una clase universitaria de Historia del Arte para adultos en una academia de español en España. Anna, una estudiante extranjera, tiene dudas sobre el trabajo de análisis de una obra.


— Anna: Buenos días, señor Gómez. Disculpe que lo moleste, ¿podría hacerle una consulta, por favor?


— Señor Gómez: Buenos días. Sí, dígame.

— Anna: Tengo algunas dudas sobre el trabajo de Historia del Arte. Quería preguntarle cómo debería analizar la obra que hemos elegido. No estoy segura de qué aspectos son los más importantes.

— Señor Gómez: Le aconsejo que empiece por el contexto histórico y después se centre en los aspectos formales de la obra. También es importante que explique por qué la obra es relevante dentro de su época.

— Anna: Entiendo. ¿Y sería conveniente incluir información sobre la vida del artista o no es necesario?

— Señor Gómez: Sí, puede incluir algunos datos, siempre que estén relacionados con la obra.

— Anna: Muchas gracias por la explicación y por su tiempo.

— Señor Gómez: No hay problema. Si le surge alguna otra duda, puede preguntarme después de clase.