Con normas implícitas de interacción
Diálogo 1
En este diálogo
se utilizan fórmulas
para pedir la palabra, introducir temas, aceptar intervenciones y
organizar el desarrollo de la reunión, lo que facilita una comunicación eficaz y profesional
durante la nueva fase de ampliación del proyecto.
Coordinadora:
—
Bien, si os parece, pasamos a revisar la nueva fase de ampliación del proyecto para reforzar la capacidad operativa.
Responsable técnico:
—
De acuerdo. Me gustaría añadir algo antes de entrar en detalles técnicos. Esta ampliación nos permitirá reducir tiempos de respuesta.
Coordinadora:
— Perfecto, adelante.
Responsable técnico:
—
Gracias. En concreto, proponemos incorporar dos nuevos equipos y reorganizar los turnos actuales.
Analista:
—
Si puedo intervenir, creo que sería útil evaluar primero el impacto en el presupuesto.
Coordinadora:
—
Buena observación. Entonces, si os parece, revisamos ahora el presupuesto y después volvemos a la parte operativa.
Todos:
—
De acuerdo.
El uso de
expresiones organizadoras y de cortesía permite que la interacción sea ordenada y colaborativa. Gracias a ello, los participantes
llegan a acuerdos parciales y la reunión avanza
de manera estructurada, reforzando una imagen profesional y eficaz del equipo.
Sin normas implícitas de interacción
Diálogo 2
En este segundo diálogo,
los participantes no respetan las normas implícitas que regulan la interacción oral formal.
No se gestionan los turnos de palabra ni se utilizan fórmulas de cortesía, lo que
provoca interrupciones y dificulta el desarrollo de la reunión.
Coordinadora:
—
Vamos a hablar de la ampliación del proyecto—
Responsable técnico:
—
Necesitamos más equipos ya, porque así no se puede trabajar.
Analista:
—
Eso cuesta mucho dinero, no es viable.
Responsable técnico:
—
Siempre dices lo mismo, pero luego los problemas son nuestros.
Coordinadora:
—
A ver, dejadme—
Analista:
—
Además, nadie ha pensado en el presupuesto.
Responsable técnico:
—
Pues que lo aprueben igual, es urgente.
Coordinadora:
—
Bueno… no estamos llegando a nada.
La ausencia de normas implícitas
genera desorden, tensión y falta de entendimiento.
Como consecuencia,
no se alcanzan conclusiones claras y la reunión fracasa
en su objetivo, afectando negativamente al trabajo en equipo y al avance del proyecto.